Como en la Edad Media

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Foto: Canal Sur

El sistema falla de manera evidente al no disponer de respuesta para ese enorme número de indigentes, que inunda nuestras calles. No nos gusta encontrarlos cerca, ni que ronden en las proximidades de la casa en la que vivimos. No nos parece bien que duerman en los bancos de las plazas públicas, ni que nos esperen a la puerta del supermercado en el que, tal vez, entrarán a comprar vino cuando consigan unas monedas.

A estas alturas puede haber algún lector alarmado, situado en el epicentro de lo correcto, que empiece a sacar conclusiones equivocadas y que con los típicos complejos de “solidaridad para todos” se precipite a calificar mi entrada de sectaria o elitista. ¡Cuánto daño hacen a la sociedad y cómo bajan el nivel de exigencia para los más débiles! Ayudaríamos mucho si nos despojásemos de las poses y llamásemos a las cosas por sus nombres.

La simpleza en los análisis de los problemas, perjudica tanto como los prejuicios para abordarlos. En realidad son las dos caras de una misma moneda. Resulta excesivamente simple la demagogia habitual con que se tratan ciertos temas. En este caso nos lleva a concluir que hablamos de personas pobres, que se les discrimina al considerarlos molestos, que tienen derecho a vivir como deseen. Reaccionar y gobernar en contestación a estos argumentos, nos introduce en la inutilidad total que soportamos.

Nada puede ser más sectario o elitista que la inacción, el abandono o la indiferencia con la que el gobierno afronta la realidad de los llamados sin techo. La mayoría de estas personas no disfruta de buena salud física, ni mental. Un gran número de ellos, debería vivir en centros psiquiátricos. Muchos son toxicómanos en fase terminal. Todos, por una u otra razón, son incapaces de tomar decisiones positivas o beneficiosas para su proyecto de vida, que ya no existe.

Es más barato para el sistema, recurrir a la excusa de una libertad que estos indigentes no poseen, para no obligarles a entrar en centros o albergues en los que dejarían la vida denigrante que el progresismo les ofrece como única alternativa. Es más de izquierda e igualitario, no construir centros especializados dónde los mendigos de la democracia, dispondrían de la atención necesaria. Es más tolerante dejarles morir en las calles soportando las peores condiciones.

Es un desprecio sin paliativos que el llamado estado del bienestar, del que se apropia el socialismo, no sienta la mínima inclinación por cubrir una atención que nuestras ciudades reclaman a gritos. Es impropio de esta época que la gente siga abandonada por completo, sin posible esperanza de dignidad futura. Es despótico que nuestros gobernantes miren, sin sentir nada, esta antigua forma de maltrato permanente en el tiempo.

Son personas que nos molestan. Nos molestan porque hacen sus necesidades fisiológicas en las calles, porque impiden nuestra vida normal en muchas ocasiones, porque apestan, porque no están limpios ni aseados, porque no tienen nuestras pautas de conducta, porque dan mala imagen, porque impiden la entrada a nuestros negocios, porque invaden nuestro espacio, porque a veces asustan a nuestros hijos cuando juegan, porque se emborrachan a todas horas, porque ensucian nuestro entorno. Todo esto, y mucho más, podemos afirmar sin temor a equivocarnos y sin el recurso de la hipocresía. Pero también debemos, por sensatez, afirmar otras cosas.

Ya no son personas culpables, aunque seguro que con frecuencia eligieron la peor opción. Tienen derechos que no ven jamás respetados. Representan la incomodidad de la que nadie se ocupa. No se encuentran en ninguna prioridad presupuestaria. No protagonizan discursos políticos en las campañas, ni en los debates. No acaparan ni una fracción de tiempo de dirigentes responsables. No son el objetivo de iniciativas mediáticamente interesantes y aún estando siempre presentes, nunca componen la candente actualidad.

Es completamente injusto que nada exista para ellos. La actual legislación no obliga a atenderlos, ni a ingresarlos, ni a tratarlos. Es una ley tolerante de las que tanto nos gusta presumir, que respeta sus vidas en condiciones de muerte. Es una ley barata, sin coste económico. Es la carencia de compromiso de unos principios desviados. Es la humillación constante. Es la complicidad con la degradación.

Me arriesgaré a ser retrógrada defendiendo otros principios, los míos. Prefiero, sin lugar a dudas, reivindicar un gobierno implicado, con respuesta social y sanitaria ante un problema que deja a enfermos en el olvido, y al resto, en la incomodidad.

Comentarios (15)add comment

julai dice:

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Coincido con lo expuesto. Creo que como sociedad somos responsables de estos individuos en tanto en cuanto hemos sido nosotros (como sociedad) los que los hemos producido.
 
octubre 17, 2009
Votos: +1

C.C. dice:

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Completamente de acuerdo. Es lamentable que este problema se trate como se está haciendo actualmente. La supuesta libertad de estas personas no hace más que agravar una situación que nos perjudica a todos. El gobierno debería actuar ya y ayudar a los indigentes, dejando a un lado la demagogia barata y supuestamente progresista.
 
octubre 17, 2009
Votos: +3

A.R.D.E dice:

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Solo en Andalucía hay más de 5.000 personas sin hogar, los llamados indigentes, una pena que esta cifra siga aumentando por unas malas politicas, en las que influyen muchos factores el paro, no poder pagar la hipoteca ..., y sobre todo una mala gestión en politica social y un vacio legal para actuar y ayudar a estas personas.
No nos podemos olvidar de las asociaciones que les ayudan de forma desinteresada y no reciben ayudas económicas de la Administración.
Totalmente de acuerdo con su artículo, reciba mi apoyo.
Un abrazo
 
octubre 17, 2009
Votos: +2

Fernando dice:

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La mayoría de los mendigos rechazan vivir en un centro y prefieren vivir en la calle, eso es lo que dicen los que saben del tema. Estoy de acuerdo con Esperanza, esas personas han entrado en una situación de deterioro mental que no pueden discernir lo que les conviene. Los mendigos son como enfermos terminales de la crisis económica.Han ido pasando por sucesivas etapas: pérdida de trabajo, deudas, rupturas familiares,....Al final entran en esa fase de deterioro mental autodestructivo que les hace rechazar ayuda.

Me referí en este blog la noticia de que cada vez más son sorprendidos pensionistas robando comida en supermercados. Los pensionistas tienen garantizado por ley su poder adquisitivo, asi que la única explicación que se me ocurre es que,a causa de la crisis, se hayan tenido que volver a hacer cardo de los hijos (y los nietos). Me imagino el apuro de una mujer mayor viendose obligada a robar en un supermercado.

En las ciudades de nuestro país se ven menos mendigos, en general, que en otras ciudades de paises con más desarrollo económico. He vivido en Munich, ahora en Viena y en los barrios (en el centro está prohibida la mendicidad)
se ven más mendigos que en Sevilla o Bilbao, por ejemplo. En Espana funciona todavía la familia como "institución de ayuda social". La familia está siendo el último cortafuegos de la crisis.

Si la situación de crisis que tenemos se trasladase a Alemania: 20% de paro, un millón de personas sin ningún ingreso,...La mendicidad sería inmensa y la agitación social también.Disfrutamos de paz social gracias al modelo de familia que todavía tenemos y que los socialistas, por cortedad de miras y ese progresismo dogmático, no protegen.

Un abrazo

Fernando
 
octubre 17, 2009
Votos: +2

Pedro Vega dice:

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Es una pena ver como día trasa día aumenta el número de indigentes en España sin que nuestro Gobierno "progresista" haga nada. Esta gente necesita que los ayuden, a través de centro de internamiento y que los quiten de las calles donde su vida a veces incluso corre peligro.
 
octubre 17, 2009
Votos: +0

Ted Brown dice:

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Debo reconocer que no falta razón cuando se indica que los gobiernos ( pasados, presentes y futuros) quieren omitir el problema de la pobreza con razones vanas. Para que una persona tenga libertad en su forma de gobernar su vida previamente habría que preguntarse si tiene capacidad para saber lo que es mejor para ella. Dificilmente un enfermo mental, un alcohólico crónico, o un toxícómano, va a ser consciente de lo que está haciendo. Para eso está las poderes públicos, empezando por trabajadores sociales y sanidad pública, que propongan a la autoridad correspondiente el internamieno o rehabilitación en los centros destinados al afecto. Hay centros de alta calidad para acoger a los indigentes, pero quién los puede o va a pagar: nadie. Se debe hacer un esfuerzo a largo plazo con incentivos púiblicos para que a través del ámbito privado se realicen centros residenciales donde acoger esas personas con problemas. Lo mismo que hace años nos parecía imposible que existiese la oferta sanitaria actual, igualmente debe de crearse esos centros públicos o concertados, que resolverán, o al menos paliarán, el problema social. No puede evitarse indicar que los españoles tenemos cierta escasez cultural o educaciional en la atención de los indigentes, al igual que los ancianos e incapaces. Debemos concienciarnos que la tranquilidad de uno mismo debe ir en consonancia con la idea de ayudar socialmente a los demás. Ya no existe el familiar de turno ( casi siempre hermana o hija, nunca nuera) que se haga cargo del abuelo, o del hermano incapaz, o del solterón enfermo sin recursos.Si somos más modernos, y no queremos soportar esas obligaciones, debemos concienciarnos en apostar por los centros residenciales de internamiento ( con más o menos libertad, dependiendo de la enfermedad o padecimiento). Para eso tenemos que contar con políticos que ayuden, que se modernicen. Diría más, con políticos que sufran en sus carnes el tener un familiar o amigo con ese problema. Estoy convencido que vería el problema con cierta claridad. Tengo claro que nunca llegaré al ámbito político, pero también que haré cuanto esté en mis manos para apoyar todo aquello que permita crear centros de acogida, residenciales o asistenciales en general. Apuesto por la iniciativa privada en colaboración con la pública.
Al hilo de la indigencia me veo obligado a expresar el bochorno padecido cuando observo al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en el Día Mundial de la Alimentación, entre risas y con un evidente "aire de fiesta" celebrar un acto contra el hambre en los paises pobres. No creo que un poble le haga la misma gracia, y tenga las mismas ganas de reir, que el representante de la ONU. En ese acto debería haber llorado, si de verdad se tomase conciencia de los millones de personas que están muriendo a cada minuto para que otros podamos vivir otros millones en la opulencia. Seamos serios.
 
octubre 17, 2009
Votos: +4

Lola Castro dice:

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Tienes toda la razón Esperanza. Esta es, desde luego, una verdad incómoda, una de tantas. Parece que si algo lleva pasando toda la vida, debe seguir siendo así, sin hacer nada efectivo para evitarlo o cambiarlo. Para colmo, si damos con un gobierno como el que tenemos ahora, la cosa se agrava aún más. A los indigentes que describes hay que añadir también al colectivo inmigrante que acrecenta el problema.
Me alegra mucho saber tu opinión al respecto y hace que me reafirme en mis ideas, que muchas veces, cuando se comentan en el ámbito privado pueden sonar, tal y como dices, sectarias.
Es algo que hay que erradicar desde el gobierno central, eso está claro, pero pienso que cada uno de nosotros quizás podamos hacer algo. Personalmente tengo la costumbre de no dar dinero e intento siempre persuadir a quien esté conmigo a hacerlo. Me consta que así no voy a quitar la mendicidad pero...¿acaso no se empiezan a conseguir grandes hazañas con pequeñas acciones?

Un saludo.
 
octubre 17, 2009
Votos: +0

Daniel dice:

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Este es un grave problema, yo lo vivo muy de cerca desde que me encontré a una antigua compañera de instituto pidiendo en la puerta de un supermercado. A través de ella he conocido a muchos indigentes de Fuengirola, la inmensa mayoría son de otros países de la Unión Europea y tienen problemas con el alcohol.

Estas personas sufren muchísimo y constantemente ven sus derechos pisoteados. Y aunque vivamos en el mismo mundo, la realidad vista desde el asfalto y la continua adversidad ambiental hacen que se embrutezcan sin ni siquiera darse cuenta de su degradación.

Ellos por supuesto han elegido ese camino, pero sin imaginarse que las consecuencias de sus actos les llevarían a estar donde están, y ahora no tienen la autonomía suficiente para ser libres. Por eso hay que ayudarles. Estoy al cien por cien de acuerdo contigo en las soluciones que apuntas.

El problema que tenemos las familias es bien distinto a este de la indigencia, si se tiene la determinación de salir adelante se sale. Con esfuerzo todos vamos a salir de esta crisis a pesar de las dificultades añadidas que nos ponga el gobierno. Todas los tipos de familias cumplimos la función de ayudar y mantener cohesionada nuestra sociedad por eso no debemos excluir ningún tipo de familia y no hacer lo que hace el gobierno, abandonar a las familias a su suerte.
 
octubre 17, 2009
Votos: +0
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julai dice:

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Para "FRANCISCO":

¿A qué valores cristianos se supone que haces referencia? ¿Se supone que es "cristiano" seguir impasibles y permitir que estas personas sigan viviendo en condiciones infrahumanas? ¿No será más lógico reivindicar que se ocupen de ellos, los cuiden e incluso los ayuden a salir de ese estado?

Francamente, no entiendo tu comentario. O bien no has leído bien el artículo, o bien le das la vuelta a drede para hacer crítica fácil. Decir que una persona "detesta" ciertos valores porque desea que se ofrezcan soluciones a personas sin techo es tergiversar hasta un nivel retorcido, ¿no crees, Francisquito?
 
octubre 17, 2009
Votos: +3

Pilar dice:

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Excelente artículo, Esperanza. A este tal Francisco me gustaría decirle que seguro que el va de "progre" por la vida y es de los que se cruzan de acera cuando se encuentra con un indigente pensando que no es su problema. Yo pienso que no has leido bien el artículo, ¿acaso es criticable ser valiente y exponer un tema tan importante y pedir soluciones?, creo que no. Muchos de los indigentes que vemos en nuestra sociedad no están capacitados tomar decisiones para salir ellos solos de esa mísera vida y otros sí, pero no tienen una Ley que les proteja y les ofrezca soluciones.
 
octubre 17, 2009
Votos: +1

odiseo dice:

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Adoro que haya una política que diga las cosas como son y no como cree que queda bien decirlas. Sin paracaídas Esperanza, sigue así. Gracias.
 
octubre 18, 2009
Votos: +1

Fernando dice:

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ESTO TAMBIÉN TEINE QUE VER CON LA POBREZA

La revista Actualidad Económica publicó el pasado 9 de octubre el , ya tradicional, ranking de las 5.000 mayores empresas del país y su distribución por comunidades autónomas.El informe ha sido realizado por www.iberinform.es

Aparece Madrid en el primer puesto (las grandes empresas con domicilio social en Madrid facturaron el 51,1% del total de las 5.000 mayores), sigue Cataluna (17,7% de facturación), Valencia (5,9%) que desbanca al Pais Vasco del trecer puesto, Pais Vasco (5,6%), Galicia (4%), Andalucía (4%),...

No voy a extenderme en datos, no es el formato del blog para eso,pero quiero destacar algunas cosas:

- De septiembre de 2008 a septiembre de 2009, tanto la facturación de las grandes empresas como su número desciende en todas las comunidades autónomas.Salvo en Madrid en que ambos parámetros aumentan en relación al resto de comunidades. Es decir la crisis afectado menos a las grandes empresas radicadas en Madrid que a las del resto del país.Las grandes empresas radicadas en Andalucía presentan la mayor bajada en facturación de todo el estado en este periodo (2008 a 2009).

- He ido guardando los informes desde el 2006. TAMBIÉN EN ÉPOCAS DE BONANZA ECONÓMICA las grandes empresas con domicilio social en Andalucía han ido disminuyendo su facturación y por ello cayendose de la lista de las 5.000 mayores. En 2006 Andalucía estaba en el tercer puesto del estado por número de grandes empresas y hoy el quinto.

- El Pais Vasco estaba en 2006 por debajo de Andalucía en número de grandes empresas y facturación total de las mismas. Hoy supera a Andalucía en ambos parámetros ampliamente.Galicia, que en 2006 tenía el 3,9% de grandes empresas frente a Andalucía que tenía el 7,7%. Hoy las grandes empresas gallegas facturan lo mismo que las andaluzas.

Algo se hace mal en Andalucía o no se está haciendo para que,TAMBIÉN EN ÉPOCAS DE VACAS GORDAS, las grandes empresas andaluzas perdiendan competitividad en relación a las domiciliadas en otras comunidades.

Un abrazo

Fernando

 
octubre 18, 2009
Votos: +1

Diana dice:

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Lo siento, pero volviendo a lo del tal Francisco, a mi me dan lastima las personas como él, que vienen aquí, con su escasa inteligencia, sin saber de lo que se habla y eso sí, con su inmensa "mala leche", a mendigar un poco de atención que desgraciadamente ha conseguido, pero en fin.

Como siempre, muy buen artículo, Esperanza. Me gusta mucho leer este blog cada sábado. Un saludo desde México.
 
octubre 18, 2009
Votos: +1

LYDIA dice:

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Estoy de acuerdo con lo expuesto en este blog. Tenemos que tomar conciencia de la importancia de esta realidad que cada día crece más en pleno siglo XXI, cuando supuestamente mejor vivímos y más comodidades tenemos.
Creo que en todo el planteamiento del estado del bienestar se nos ha olvidado solucionar este asunto, que ha pasado por nuestros poderes públicos como si no existiese.
Y yio me planteo lo siguiente: si a los asesinos les refugiamos en la carcel, los alimentamos y tratamos para poder reisentarlos en la sociedad, ¿como es que a estas personas, que el mal que tienen es su desgracia personal que les impide vivir dignamente, no les podemos solucionar el problema ofreciéndoles una vida más digna dentro de su forma de vida?
Deberíamos tener centros que les ofrezca comida y un sitio para dormir y asearse, y así se les podría exigir que dentro de su libertad cumpliesen con las normas de urbanidad y de aseo personal básicas para convivir con otras personas en las calles . Para ello cada ciudad tendría que contar con un centro así, dónde no se sintiesen encerrados pero sí atendidos y dónde se les pudiese poco a poco ofrecer un cambio en sus vidas, dándoles la oportunidad de poder desintoxicarse, así como alternativas a su futuro. Todos viviríamos mejor en un mundo así.
Pero claro, en una sociedad en la que , por poner un ejemplo, ni ingresamos en centros adecuados a los pacientes que sufren enfermedades mentales graves y que son atendidos por sus familias, en muchas ocasiones con peligro para sus vidas, no nos sorprenderemos de la falta de asistencia a los indigentes, ni a otros colectivos en circunstancias parecidas.
Eso sí, dónde se cargan más las tintas es en la cuestión de los cobros por desempleo, cosa que me parece estupenda, pero creo que sería mejor que mientras se cobre se haga alguna prestación social o trabajo para la comunidad, como por ejemplo podría ser colaborar en estos centros a los que me he referido anteriormente.
En fin, la hipocresia y la falsedad muchas veces nos impide abordar temas muy sensibles y que tenemos en nuestras calles, en nuestras plazas y de las que todo el mundo se queja. Quizás, antes de destinar fondos para ayudar a otros paises economicamente, deberíamos plantearnos si no es más necesario solucionar los problesmas que tenemos en nuestro propio país.

 
noviembre 05, 2009
Votos: +0

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