
Ya basta de justificarnos por una celebración que forma parte de la historia de la humanidad y de las creencias religiosas que comparten millones de personas. Creencias de respeto, comprensión y tolerancia. Creencias definitivas para la Declaración de Derechos Humanos por la que nos regimos en las democracias actuales y cuya transcendencia cambió un mundo totalitario por otro de libertades posibles.
Celebramos de forma más o menos consciente, el nacimiento de una nueva filosofía de vida que vino acompañada de las enseñanzas de un hombre sencillo, inteligente y revolucionario que se atrevió a hablar por primera vez de conceptos que antes no existían. Igualdad entre todas las personas, perdón infinito, amor por encima de todas las cosas.
Jamás habían sido dichas ni oídas esas palabras de las que todos nos hemos beneficiado. Jamás se había sospechado que un mundo entre iguales fuese posible. Aún ahora tenemos que seguir reivindicando cada día el cumplimiento, como objetivo principal e irrenunciable, de estas palabras integradoras de mensajes eternos con las que nos sentimos seguros y confiados.
No entiendo entonces tanta aversión y enfrentamiento hacia unas ideas que coinciden con aquello que defendemos con ahínco y convicción. La cruz, además de símbolo de una religión universal, es la mejor representación de los valores que nos unen y convencen. Es raro el comportamiento de los que por no creer en la Divinidad que representa, arremeten tenazmente contra lo que debían considerar sólo el logotipo de la mayor bondad y solidaridad.
Si las ideas no se cuestionan es entonces peligrosa la actitud persistente contra su emblema. Si se cuestionan, espero con ansiedad conocer la alternativa, la nueva doctrina con mejores principios a la que nos debemos adherir. No la hay. Sería deseable un poco de calma y tranquilidad que permitan analizar con objetividad reacciones propias de una espiral persecutoria.
Ir en contra de la presencia de la cruz, y en ese caso retirarla como ha anunciado el gobierno, puede desencadenar por coherencia, poner patas arriba una abultada lista de costumbres y tradiciones que forman parte fundamental de nuestra cultura. Ya han empezado algunos colegios a no instalar belenes para no molestar. Enorme error si aceptamos que al margen de credos, se escenifica una historia que sucedió y cambió el mundo, cuyo conocimiento aumenta la formación personal.
Me pregunto también con incertidumbre si peligran la Navidad y los Reyes Magos. Ambas celebraciones afectan a la vida de las ciudades y pueden molestar a muchos de forma más perturbadora que la cruz. Colgamos adornos que afectan la estética del entorno, gastamos dinero público para dar consistencia a una alegría de cristianos que por inercia repetimos sin tener por qué. Los Reyes pasean haciendo alarde con sus carrozas por calles que nos pertenecen, ensuciando el suelo con caramelos y confeti. Si alguien se queja, por la aludida coherencia, deberíamos actuar.
En Semana Santa, cortamos calles que suponen una intromisión incómoda en la vida diaria. En El Rocío, las carretas y romeros inundan caminos, pueblos y parajes. En ambos casos se requiere de una gran inversión pública para dar cobertura a unas creencias que a otros pueden desagradar. No sé si llegado el caso, estas celebraciones tendrán que asumir el destino anunciado para la cruz.
Creo que padecemos un disparate producto del complejo, la revancha y la precipitación. Los creyentes, agnósticos y ateos celebramos todo lo anterior de manera similar, sin ningún tipo de trauma. El gobierno no tendría que alentar distancias entre españoles por cuestiones que en la sociedad no nos separan.
Es común festejar la Navidad. Nos gusta decorar la casa, cenar bien en Noche Buena, reunir a la familia, cantar villancicos, esperar a los Reyes Magos y disfrutar con sus regalos. Es un tiempo mágico que nos invita a reflexionar, a acercarnos, a comprender y a aceptar. Es la grandeza de esta fiesta mundial.
Nació una nueva vida no sólo para el Niño del portal. También para los marginados, los explotados, los esclavizados. Nacieron una religión y una filosofía, ambas basadas en la esperanza para todos aquellos de los que antes nadie se preocupó. Con esa esperanza tenemos muchas cosas que celebrar. Con esa esperanza vivimos todavía.
Por ello, y con sinceridad, deseo futuros tiempos de Paz. Es decir, deseo a todos ¡Feliz Navidad!

Julai
dice:
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... Ya era hora de que algún político hablara sin complejos de la Navidad y de que a muchos SÍ nos gusta celebrarla, NO nos incomoda ni nos parece retrógrada, y NO pensamos que esté de más ni tonterías similares. La guerra contra la religión (o más bien, contra la religión Católica únicamente) está yendo demasiado lejos. Gracias por otro buen artículo, Esperanza, y Feliz Navidad a ti también. |
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lapidicus
dice:
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... te aseguro que desde mi agnósticismo tirando a ateismo no podría sentirme más identificado con tu discurso.A mí me hace Feliz la Navidad y eso es compatible con no creer en la existencia de divinidades de ningún tipo. Pero si hace tantísimos siglos alguien nació y luego predicó la tolerancia (¿verdad María Magdalena?) declaró la guerra a los especuladores (¿eh, mercaderes del templo?) reivindicó los derecho de los pobres (los de espiritu y los otros, bienaventurados, dijo) Pues que quieres que te diga ¡Yo quiero celebrarlo! |
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TED BROWN
dice:
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... A pesar de mi agnosticismo, tengo que reconocer y apoyar lo que la Sra. Oña indica. La cultura y la religión, aunque no son lo mismo, si que se influyen e interelacionan. La cultura española va unida desde hace muchos siglos a la religión católica. Lo que conlleva que gran parte de nuestra identidad cultural, como nación, está influenciada e incluso nacida de la religión preponderante. Lo de que quiten los símbolos religiosos para no discriminar a las otras religiones, o los ateos, suena a destrozo cultural. No es de extrañar. Desconozco que gente puede estar detrás del gobierno actual. Aspectos anarquistas se denotan en ciertos comportamientos, que quieren incorporar e imponer vía reglamentaria en los ciudadanos. No se por qué hay esa idea de acabar con la cultura española. Es sistemático. No es producto de una reivindicación ciudadana, como de siempre se han venido haciendo las leyes. Se partía de que la realidad social exigía un cambio legal para adecuarse a las circunstancias reclamadas y que, en la práctica, estaban imponiéndose de hecho. Ahora no. Este gobierno está escribiendo un momento histórico hiperrevolucionado. Se quiere adelantar a la sociedad. A veces se acierta, pero otras muchas no se llega a comprender. Ahora se pretende ir contra la religión católica, no contra otras religiones, solo contra la católica. La Natividad de Jesús no se debe celebrar, aunque si Santa Claus, ya que es europeo, y queda bien. Los Reyes Magos no deben celebrarse, dado que son católicos. Espero que no continúen en la idea de que sigan desapareciendo los reyes ( magos), ya que con esto del cambio, ya mismo se dudará de que continúe la institución monárquica. Es más, diría que la multitud de cambios, queriendo cambiar la cultura de España, puede desembocar en un cambio de monarquía a república. Este gobierno es capaz de todo. Bueno lo de que quiten la CRUZ de los colegios, o los sitios públicos, lo entiendo. También comprendo lo de que los niños no lleven pan con aceite y AJO a los recreos. Ya sabemos que a los VAMPIROS solo se les pueden combatir con el crucifijo y el ajo.¿ Es que dudan de que el Gobierno no nos está chupando la sangre?. |
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Fernando
dice:
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... Es el comentario que más me ha gustado de todos. Se atrevería Rajoy a decir algo así en el Congreso? De la sentencia del Tribunal de Estrasburgo , que recomienda quitar los crucifijos de los centros educativos públicos , me soprendió que se fundaba en que " la presencia del crucifijo no favorece el pluralismo educatativo ni la conservación de una sociedad democrática". Como Esperanza dice en su comentario, es justo al contrario: el respeto a las libertades, derechos y bienestar de los ciudadanos que ha logrado la Civilización Occidental han estado cimentados en el HUMANISMO CRISTIANO. Me pareció chusco que quienes anuncien la retirada de los crucifjos hayan sido Llamazares y Tardá en el Congreso. Los socialistas ya habían iniciado su "Revolución Cultural" como en los 60 en China, con la asignatura educación para la ciudadanía, ahora los crucifijos,...Quieren que sea el Estado quien imponga los patrones éticos en la sociedad.Para saber si algo es ético o no, deberemos comprar un manual que hayan escrito personajes afines a Zapatero. Si a los socialistas les importara el respeto a la libertad, no serían tan sumisos ante la discriminaciones que impone el Islam a la mujer,por ejemplo. Por cierto, la sentencia de Estrasburgo no es de obligado cumplimento,es una recomendación. Austria, con presidente socialista, no va a retirar los crucifijos de los colegios públicos. Tenemos tantos musulmanes entre nosotros y tenemos que convivir con ellos. Hay que ir haciendoles ver que algunas cosas del Islam no son compatibles con el respeto de las libertades individuales en las democracias. No es fácil pero es uno de los mayores retos. Me da pena cuando veo a esas chicas que van al instituto con la cabeza cubierta y llevan la cara maquillada y los labios pintados, viven entre dos mundos.Además aquí en Austria, la extrema derecha hace siempre una propaganda insultante hacia el Islam, lo importante son votos, los del odio valen tanto como los otros. Las familias musulmanas conservan muchos valores que nosotros vamos perdiendo y también creo que en toda Europa se les discrimina. Al menos en paises en los que vivido como Alemania y Austria, la discriminación es constante y la he visto miles de veces. También creo que el valor ético del Cristianismo en superior al del Islam, aunque me parecen siempre los turcos individualmente más civilizados que los alemanes y austriacos.Me parece que me he desviado del tema inicial... Feliz Navidad Fernando |
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C.C.
dice:
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... Sé que ya lo ha comentado otro blogero. Yo también echaba de menos un posicionamiento contundente ante la locura no transitoria de ZP. ¿Cómo puede haber tanto odio en una persona? ¿Cómo un presidente que tiene ante sí problemas gravísimos, siempre encuentra una ocurrencia para molestar a los católicos, o simplemente, a los que respetan y participan de las tradiciones? Es muy peligroso tener un presidente que gobierna desde el odio y el rencor. |
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Niko
dice:
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... No es la primera vez que el Gobierno intenta eliminar los crucifijos de los colegios y de la vida en general de los españoles. Y conociendo su trayectoria, ese momento no está lejos. Cuando llegó a la presidencia ZP, muchos comentamos que en pocos años los católicos serían perseguidos por la calle. Dejemos que las cosas sigan el curso que están tomando y poco a poco a saber hasta dónde será capaz de llegar el odio y el anticatolicismo de los socialistas. |
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Isabel Merino
dice:
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... ¿Dónde estaban los diputados socialistas, supuestamente católicos, el día que se aprobó quitar los crucifijos de los colegios? Vaya panda de hipócritas. Cuando al PSOE le interesa saca a pasear a los católicos de sus filas para ganarse las simpatías de las personas con estas creencias. Espero que a estas alturas ya no engañen a nadie. Ya sabemos todos donde está cada cual. |
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